lunes, 2 de noviembre de 2009

Miro la forma de un techo desconocido,
cada depresión, cada pico, cada imperfección
es un surco del vinilo que hace sonar
el hilo musical de mi encierro.
La aguja: mi cabeza.
Daré cuerda al tocadiscos.

1 comentario:

veganx dijo...

Demasiadas canciones impuestas.

Suena la orquesta,

el director goza con las rígidas inmundicies,

la consulta es para débiles.

Apesta, hedor de metal.

De las jaulas,

del dinero,

de rectas vias exiliadas para soportar

vagones de lo imposible.

Rebentando.

Coros de un ritual constante.

Cargados de bultos frágiles de cruces y sus esclavxs.

Y las hadas no pararán esto, ni con sus alas