lunes, 5 de mayo de 2008

ACERCA DE MIRALEJOS.

Escribí este pequeño cuento/poemario hace unos años, inspirada por los días de mi infancia que pasé cerca del mar, cuando mi padre trabajaba en un pequeño taller donde construía barcas (chalanas) para pescadores y algunos otros de dudosa profesión.
En mi memoria se escribieron amaneceres, olas, escalibures en el horizonte, colores, el salitre, un cante flamenco que tardé mucho en asimilar (¿Ó en apreciar?), coquinas en la orilla, cristales tallados en sal (cada uno con su correspondiente historia y aventura por las corrientes marinas), el viento de levante, espirales en la arena, sueños por cumplir. Tardé mucho en procesar estos recuerdos, en darles una forma que finalmente, ó quizá momentáneamente, ha sido "Miralejos".

MIRALEJOS 14

14.

No más quisiera,

No más quizá,

No más solo.

MIRALEJOS 13

13.

La duda es un gateo, siamés mezquino.

Arañaba a Miralejos rostro y voluntad,

Enrojeciendo, gota a gota, su pecho.


Perdida la cuenta en años, minutos y paciencias,

La orilla se desordenó en marea

Fue Olas arrinconadas, por una bulería.


Miralejos abrió sus brazos y la orilla,

Sonriendo en presente continuo,

Ese que se olvida a si mismo.


Abrazo de rotos y descosidos,

Rueda de afilar naufragada,

Manos en espaldas,

Miedos en redes de arrastre,

Alientos sin contener

El futuro.

MIRALEJOS 12

12.

Estar,

Verbo más complicado que Ser.

Estar para ser de ti.

Estar para ser algo más que un estado,

Pasajero, huidizo, rumor

Desdibujado en la niebla.


Los amaneceres son grises

Tras los párpados del Afilaor,

Piden tintes de azafrán y moras,

Biznagas de melancolías.

MIRALEJOS 11

11.

Bebió el Afilaor agua de mar,

(llena de pasos, perdidos y borrados)

la sal quemó su garganta y encendió el valor

para admitir la cobardía

en cada arruga de su frente.

Una por cada mañana que no se rompía

A pedazos para cruzar la orilla,

Por cada noche que no se dejaba coser

Por las manos de Miralejos.

MIRALEJOS 10

10.

Una gaviota punzó la humedad de la mañana,

Goteó añil sobre el rocío de la noche.

El Lorenzo quebró el horizonte con su peso,

Derramando luz entre los cabellos

De Miralejos.


El Afilaor, lona de blanca espera,

Reflejó sombras de rizos, conchas y un miedo,

Miedo a ser y no dejar de ser.


El miedo es una piedra roma que no da filo

Al futuro.

MIRALEJOS 9

9.

Afilaré entonces tus dedos de sal,

-dijo él -

Aguzaré pues tu piel de brasas,

Para deshacerme en pequeños trozos

De ti.


Quizá, mezclado en arena y coquinas,

Entre olas que no rompen la mañana,

Disperso entre la espuma que huye al aire.


Quizá, solo, quizá.

MIRALEJOS 8

8.

Orilla con orilla,

Miralejos retuerce un Taranto,

Se le rompen las muñecas

Y canta calma llana.


No me ames,

Puedo cortarte, Afilaor,

-le dice-

Con mis ánimos de sal,

Con mis fogatas de San Juan,

Con esta boca que quiere nadarte.

MIRALEJOS 7

7.

Orilla con orilla,

Cada amanecer es una esperanza,

La última en perderse,

La primera en encontrarse.


Quisiera, con su cara áspera rozar

La mejilla de Miralejos,

Susurrar Terral de Junio en sus oídos,

Pegarse a su piel como una tarde de Agosto.


Quisiera, solo, quisiera.

MIRALEJOS 6

6.

¡Pobre Crédulo el levante!

En realidad era él quien hinchaba

Las velas del afilaor,

Llevándolo ante la mujer amada

A cambio de unas notas mal sopladas.


Pobre crédulo el viejo,

De inocencia pintado su pelo cano.

Mira cada mañana a una mujer

Que zapatea olas con tacones de salitre.

MIRALEJOS 5

5.

En la orilla, un anciano dejó de tocar.

Enjuta su tez, miró sus pisadas

Llenas de espejos rotos.

Tras él, una motillo roja,

Hambrienta y delgada,

Cargada con una rueda de afilar

Cuchillos, almas y esperanzas.


El afilaor dejó de tocar,

Y el levante abandonó

Siseos y espumas de Miralejos.

MIRALEJOS 4

4.

El levante se escondía

En los vuelos de Miralejos

Cuando una flauta llenaba el aire

Con asomos de escapismo,

Con silbidos de reencuentro.


Miralejos giraba y taconeaba

Y el levante le subía por el pecho

Y le anudaba el cabello

Y le pintaba caracolas.

MIRALEJOS 3

3.

Un camino de sol lechoso

La guiaba hasta donde las olas se hacían añicos,

Sembrando de espejos las orillas.


Miralejos nunca pisaba la arena,

Para no dejar huellas.

En la mar, una pisada viajaba en las corrientes,

En la arena, se ahogaba por la mar.

MIRALEJOS 2

2.

Miralejos era dama de la mar,

De brumas por pensamientos,

Anudado su cabello negro,

Pintado de caracolas.


Vestida de siseos y espuma,

Salía con el alba,

Cuando la mar es cristales de indecisos

Púrpuras, rojos y peces curiosos.


Al alba,

Miralejos caminaba sobre la mar.

MIRALEJOS

1.

Cuenta quien sabe sumar

Que uno y uno no son dos,

Sino un cuento.

Yo, que soy una queriendo ser dos,

Sumo palabras para dar vida

A este cuento,

De nombre Miralejos.