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Mostrando las entradas etiquetadas como Sin Ángulos
Usar la cabeza como remiendo de esta brecha abierta en las tierras de mi pecho. Plantar un árbol sin raices que impidan corrimientos de vida que me entierren en la arena del tiempo.
Escribo en papel arrugado el desarraigo de mi cuerpo. La boca de mi estómago grita mariposas que me arrancan al vuelo. Desde arriba me veo paraje fértil, madre de nubes, consorte de lunas.
Y hoy que estoy enfadada con el mundo juego al escondite bajo el océano; si me descubre le morderé hasta la asfixia. (Un, dos, tres por Aniel)
Levanté mi copa llena de un vino fruto del recuerdo aplastado. Brindé por mi derecho y mi revés a ser mujer. Como siempre dejé el poso, tiene el regusto amargo y adictivo del olvido.

ALFILER

Fui alfiler hundida en el suelo, clavada en la tierra para no volar en los vientos de la tristeza. Fui alfiler clavada en mi pecho, planicie despoblada donde nada crece salvo el hastío. Fui y nunca volví, fuí y nunca supe ser hombre en el espejo.
Yo No Mujer me consumió como viento y agua furiosos, constantes, desgastando mi ser para hacerme tábula rasa. Yo Mujer me rescató de entre mis huesos, encontrándome la carne, soplándome la vida.
Entre huecos y huecos tengo cuencos Donde recojo lo que se escapa de la vida. Resulta un licor de sabor amargo A tomar con un terrón de ilusiones. Un sorbo pequeño, Quema la garganta y el corazón, Palpitan las ideas, los recuerdos Que no viviste. Borracha de huecos, Paseo por el mundo sin saber Qué poseo y dónde está lo mío. Ya no tengo qués, ni cuandos, Ni cómos, ni por qués, Sólo esta embriaguez de vida Que me hace poner cuencos En cada una de tus esquinas.
Estoy seca de belleza interior porque con ella trato de nutrir mi rostro, cabello, cuerpo y piel. La autodestrucción del Yo para ser Ella es una dura moneda de cambio.

NACIMIENTO

Hija mía, yo sólo puedo parir vapor de sueños, por eso eres nube. Te llamas Severine porque resultas musical entre mis brazos, cuna de nubes, cuenco de lluvias. Hoy me haces falta cálida de estío, protegiéndome con tu acurruque, envuelta en espejos, imitando el suelo allá tan abajo.