sábado, 12 de abril de 2008

Levanté mi copa
llena de un vino
fruto del recuerdo
aplastado.

Brindé por mi derecho
y mi revés
a ser mujer.

Como siempre dejé el poso,
tiene el regusto amargo
y adictivo
del olvido.

1 comentario:

mariasimona dijo...

te había echado de menos

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