jueves, 31 de mayo de 2007

Saltar la comba
Usando cuerda de destierros.
Corta el aire cuando vuela sobre mí.
Fustiga el suelo,
Pecan mis infiernos.
En medio un “Puede” fetal
Que detesta ser partido.


Techo de cielo arcilloso,
Paredes de viento armado.
En un sillón de mullidos escalones
Veo pasar la vida.

Con el sol por mochila

Y la luna en mis zapatos

Mía es esta tierra que piso.

sábado, 12 de mayo de 2007

Allá, en la cala, la tranquilidad se contaba en caracolas.
Las olas no rompían nunca,
se deshacían en espuma de merengue.
Los granos de arena eran independientes al viento,
cada uno de ellos era puro libre albedrío.

Las abejas polinizaban las dunas
y la hierba crecía sin raíces,
pajiza por mimetismo.

Cuando el mar y la arena se unían,
la división se hacía tangible en vez de aritmética,
azul y amarillo sin ser verde.

El cielo, exhibicionista sin nubes,
se dejaba surcar por avionetas.
El motor, amodorrado por almohadas de lejanía,
se hacía un hueco entre ola y ola.
Cuando los aviones se guardaban en la caja de juguetes del horizonte,
los granos de arena dejaban de mirar al cielo
para volver a la ardua labor de no confundirse los unos con los otros,
o quizá terminar conquistando algún castillo.

Las cenizas de San Juan,
Tizas a merced del viento,

Escribían nombres en las huellas mojadas.

martes, 8 de mayo de 2007

MUERTE EN EL OLVIDO

Este poema no es mío, sino de un autor llamado Ángel Gonzalez, nacido en Oviedo en 1925, a quien descubrí en una ventanilla de un autobús en Granada, junto a mi amiga Eva.

Hace tiempo que no bebo poemas, y ya empiezo a tener sed.

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MUERTE EN EL OLVIDO

Yo sé que existo
Porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo-el que la habita...

jueves, 3 de mayo de 2007

VERDE.
Se mueven
Heridos en el orgullo
Círculos de días contados.
Beben de la tierra,
Rugen, gritan, insultan,
Lloran, piden, imploran
La sangre negra que les alienta.


ÁMBAR
Piedra bonita es el tiempo,
“Siempre” es tallada a fuerza de “Nunca”,
dando mil puntas
a la aguja del reloj.
Elegir:
Avanzar o parar
Son rostros de segunderos.


ROJO
Furia: Contenida en diques de obligación.
Paciencia: mar traicionero donde esconder la cabeza.
Espera: si el mundo fuese buen juez,
No aguardaría,
Sólo avanzaría
Sin oposición de color alguno.


VERDE
Corre.

La acera es el horno
Donde cuece pan de caminos.
Amasado con el paso de los años,
Sin mimo, sin hambre,
Es más un accidente
Que alimento del destino.