viernes, 27 de abril de 2007

NACIMIENTO

Hija mía,
yo sólo puedo parir vapor de sueños,
por eso eres nube.

Te llamas Severine
porque resultas musical
entre mis brazos,
cuna de nubes,
cuenco de lluvias.

Hoy me haces falta
cálida de estío,
protegiéndome con tu acurruque,
envuelta en espejos,
imitando el suelo
allá tan abajo.

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