lunes, 5 de mayo de 2008

MIRALEJOS 11

11.

Bebió el Afilaor agua de mar,

(llena de pasos, perdidos y borrados)

la sal quemó su garganta y encendió el valor

para admitir la cobardía

en cada arruga de su frente.

Una por cada mañana que no se rompía

A pedazos para cruzar la orilla,

Por cada noche que no se dejaba coser

Por las manos de Miralejos.

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