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Entre huecos y huecos tengo cuencos Donde recojo lo que se escapa de la vida. Resulta un licor de sabor amargo A tomar con un terrón de ilusiones. Un sorbo pequeño, Quema la garganta y el corazón, Palpitan las ideas, los recuerdos Que no viviste. Borracha de huecos, Paseo por el mundo sin saber Qué poseo y dónde está lo mío. Ya no tengo qués, ni cuandos, Ni cómos, ni por qués, Sólo esta embriaguez de vida Que me hace poner cuencos En cada una de tus esquinas.

ELA

Tomo prestados dos suspiros y quince leguas marinas surcadas por delfines de gritos mudos. Me dicen a golpes que Ela nada sola las mareas de mi frente. Fruncir el ceño es mi respuesta para salvar el aliento de Ela. Ela maldita, Ela impía, Ela el consuelo de mis entrañas marcadas a fuego. Borracho de espuma caigo dormido en un abrazo apretado y escueto, delgado y hambriento como mi alma intranquila. Ayúdame a desear ¡ Oh, Ela ! Ayúdame a limpiar los restos de tu recuerdo, que sucio la calle me parece pesada sobre los hombros que te cargaron. Rugen las aguas mostrando colmillos de sal. Calla Ela tu charla de pez, no puedo ver tus labios de palabras desprovistos, no quiero besar tu boca abierta. ¿ Qué aire me darás ? Aire de mar, aire de mar hendida en tus pechos.

TIRA DE MI

De cada trozo de piel un abrigo de tañidos, Campanas repican el suelo cuando retales de mí Se desprenden cada vez que me escribo. Bajo el rosa soy letras delgadas, Cogidas con palillos a la impaciencia. Tiemblo sin mis campanas, Ya no resuenan en mis huesos. Quiero una nueva piel, Que cuando se caiga no te despierte, Que cuando la oigas Te haga mi piel.

CANCIÓN DE UN PÁJARO

Sabía que mis plumas eran de caña Por que el azúcar escapa de mí cuando te sobrevuelo. De ceniza mi pico, Incienso consumido sé decirte Al oído. Espejos negros mis ojos Donde mirar el aleteo de un adiós. Picotear las nubes para comer silencio, Hacerlas rojas y moradas de atardecer. Trino libertad hecha alturas, Cuando no hay suelo, Cuando no hay cielo. Los vientos me llenan las cañas de azúcar, Esparcen mis semillas entre cabellos de ángeles Y nacen nidos de brisa. Dadme más alturas.
Hoy quiero cosas felices, Duelos de tristezas fallecidas, Manos atadas con cuerdas de concordia, Juegos nocturnos con una linterna, Gigantes susurros al oído, Malabares de viento en tus cabellos, Despertares adultos abrazados como niños, Esponjas que drenen esas lágrimas En las que chapotear, Alcornoques sabios de corcho, Mil caras para quedarme con una, Besos amortiguados por besos, Ironías con caras de ángeles, Macetas donde plantar una vida, Vuelos alzados al azar, Monigotes de cariño. Hoy quiero una cosa feliz.
Estoy seca de belleza interior porque con ella trato de nutrir mi rostro, cabello, cuerpo y piel. La autodestrucción del Yo para ser Ella es una dura moneda de cambio.

LENTO COMO LA MIEL.

Cada sustancia que se desprende de mí Con la parsimonia de un acto sacrosanto Fluye por mis venas mirando mi sangre, Roja, Espesa como la miel. He de cortar mi carne, Dejarme salir, escapar, Fluir fuera de mi cuerpo. Sé que lo llamarías huir, Sé que me llamarías cobarde, Pero no es débil lo que me hace desangrar la mirada.