sábado, 27 de octubre de 2007

CARTA DE AMOR

Entiendo lo que me dicen las paredes cuando apoyo la frente en ellas. Las bautizo con sudor; creí que echaría de menos el calor del verano. Los muros de la ciudad son sabios, porque sabios son quienes saben la verdad. Mi verdad está deletreada en largos paseos durante los que dibujo edificios en mi frente. Quiero que cuando me veas sepas que he visto en esta ciudad tu perfil, y que las ventanas sólo tienen ojos para ti, y que las puertas se abren cuando les dices que ayer te reíste de tu sombra cuando esta jugaba con un ovillo de lana, y que las iglesias se confiesan cuando te ven pasar, a ti y a tu mirada fantasiosa. Todo ello está dibujado en mi frente, el único sitio desde el que se puede contemplar un beso inteligente. Los míos son analfabetos, aunque no por ello menos listos. Saben como trepar desde tu mejilla hasta el pómulo, aunque aún son incapaces de encontrar el camino hacia tus labios. Tu rostro es una perfecta obra urbanística, tan bien señalizada que es la envidia de todas las ciudades capaces de albergar sonrisas, pucheros, guiños, melancolías y demás etnias, aún así mis besos siempre se pierden, incapaces de leer el mapa que mis ojos les compró en aquella librería de segunda, incapaces de entender los carteles y demasiado orgullosos para preguntar. ¿O acaso son cobardes mis besos? Ojalá se enseñara valor en las escuelas.

¿Ves? Vuelvo a divagar, se está convirtiendo en una costumbre. ¿Es buena o mala? Dímelo tú. Sólo sé que mis palabras buscan un lugar al que pertenecer, son apátridas desde el momento que salen de mi boca, de mi mano, de mi frente donde se pintan edificios. No tienen hogar, ni oficio ni beneficio, son palabras vagabundas y yo una divagabunda que nada sabe hacer mejor que perderse en su propia casa de palabras.

Rescata estas letras, dales un hogar, se conforman con poco, una lectura de vez en cuando, no ser olvidadas, déjalas jugar al escondite en la boca del estómago, allí escucharán un cuento de congoja y se irán a dormir. A mí me bastan unas pocas palabras tuyas para hacerme un hogar:

“Quédate conmigo.”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Para leer bien un mapa tan complicado, cierra los ojos, es la mejor forma de llegar a tu destino

suerte

ANIEL dijo...

No había pensado esa posibilidad. La pondré en práctica la próxima vez que me pierda.

Gracias!

Anónimo dijo...

A servir (si entre compañeras de condición y preferencias no nos ayudamos ¿qué nos queda?)

;)