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Fu-EGO

Llámame hasta los huesos, Calcíname y pinta las paredes de tu casa Con el blanco polvo de mi urna. Tu casa nunca brillará al sol Porque yo me comeré sus rayos.

Corazón de Estrofa

A fuego rápido, huidizo, impaciente Se cuece el corazón en una cazuela de barro, El mismo en el que chapoteamos De niñas. Ahora el corazón huele a especias, Romero, hierbamala, tomillo y latidos Dan una salsa amarga Que al reposar cubierta con un paño blanco Se puede comer en rojo.
Llamas al fuego que lame mi arena, calentando mi cráneo hasta hacerlo cristal, así, transparentes mis pensamientos seré un libro abierto imposible de cerrar.
Miro la forma de un techo desconocido, cada depresión, cada pico, cada imperfección es un surco del vinilo que hace sonar el hilo musical de mi encierro. La aguja: mi cabeza. Daré cuerda al tocadiscos.
Usar la cabeza como remiendo de esta brecha abierta en las tierras de mi pecho. Plantar un árbol sin raices que impidan corrimientos de vida que me entierren en la arena del tiempo.
Todo el aliento de mi cuerpo me convierte en una botella rosa que descorchar cuando quieras celebrar la victoria de tu amor.